Fue declarado de interés histórico-artístico en el año 1931. Se caracterizan por un gran desnivel, provocado por el barranco entre el palacio y las riberas del río Manzanares. Fueron trazados en 1844 por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, pero no pudieron llevarse a cabo hasta finales del siglo XIX. Es uno de los tres recintos ajardinados que adornan el entorno del Palacio Real, pero a diferencia de los otros dos (los jardines de Sabatini y la Plaza de Oriente), su gestión no corresponde al Ayuntamiento de Madrid, sino al Patrimonio Nacional, organismo del que dependen las posesiones que estuvieron en manos de la Corona Española.
El nombre de estos jardines proviene de episodios históricos. El hecho que tomaron como referencia fue el ataque contra la ciudad protagonizado por el caudillo Ben Yusuf, que tras la muerte de Alfonso VI, en 1190, intentó reconquistar la plaza de Madrid, en manos de los cristianos. Atacando desde la ladera cercana al río Alcazar. Supuestamente, había acampado junto con sus tropas en el sitio donde actualmente se encuentra el conjunto ajardinado.
Vista del paseo principal

Fuente de las conchas
Diseñada por Ventura Rodríguez y esculpida en mármol por Francisco Gutiérrez y Manuel Álvarez en la segunda mitad del siglo XVIII.
Fuente de los tritones
Vista del Chalé del Corcho
Construido mediante corcho en la segunda mitad del siglo XIX.
Pradera de las Vistas del Sol
Dibujo por Antoon Van Den Wijngaerde en 1562
Se puede contemplar el lugar que hoy ocupa el Campo del Moro, a los pies del desaparecido Alcázar. La fuerte pendiente del terreno fue uno de los principales obstáculos para la construcción de los jardines.





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